San Juan de los Lagos
San Juan de los Lagos es una ciudad del estado de Jalisco, México. Allí veneran a una virgen, llamada “Virgen de San Juan”. Del pueblo de mis abuelos, Santa María Tonanitla cada año desde hace poco mas de 50 sale una peregrinación en bicicleta a finales de enero. Son 3 días pedaleando de sol a sol, pasan por el Cerro del Cubilete a ver al Cristo Rey.
Detrás de los ciclistas (de varios pueblos que se unen) van camiones torton donde llevan las cosas de los ciclistas, talleres de bicicletas, refacciones y algunas familias. Aparte de ambulancia y apoyo carretero de alguna(s) patrulla(s). Otros camiones salen un día o dos después, para alcanzarlos en el cerro.
En ocasiones me dejaban ir en una camioneta hasta adelante, y en tramos les aventaba naranjas a los ciclistas que hábilmente recogían en el aire y saciaban algo de su sed, sin parar.
Cuando llegabamos a Silao Gto., en el Cerro del Cubilete la gente se ponía a calentar: huevos duros, pollo hervido, tamales, tortillas azules hechas a mano, tamalitos de frijol (chocos) entre otras cosas. Lo interesante es que había ciclistas que iban solos: sea por falta de recursos o por algún otro motivo… son invitados a compartir los alimentos. Y es algo que no entiendes mucho cuando eres niño y añoras de adulto: la familiaridad y el apoyo desinteresado.
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En la plaza de San Juan, donde aún jóvenes féminas se pasean y la gente espera su turno para poder entrar a la iglesia.
Recuerdo caminar de la mano de mi señor abuelo brincando entre los adoquines, viendo los árboles tan gigantes como su edad, queriendo un trenecito de latón que ofrecen los ambulantes… pinturas con los dedos sobre platos, hombres araña que escalan la iglesia, mendigos aclamando milagros, gente arrodillada dentro de la iglesia.
Y aún cuando me cargaban en esa plaza y me daban vueltas… veía girar el mundo, caía y me levantaba.
Lo mas impresionante de todo, ver la fe que tiene la gente. Desde la entrada hasta el atrio arrodillados avanzando, algunos desde mas fuera y con las rodillas peladas por el adoquín. Y el calor que hace de tanta gente, y el dinero que dan de limosnas.
Asi recuerdo a San Juan y a su virgen, una época donde era más acentuada mi capacidad de asombro y las preocupaciones eran solo crecer muy alto.
Tiene años que no he ido, y ojalá vuelva a ir. En México, hasta los mexicanos son guadalupanos, y aunque la virgen de San Juan es otra, al parecer (no estoy seguro) en la religión católica todas las vírgenes se refieren a María, incluyendo la Guadalupana.
¿Ateo?, ¡no lo permita la vírgen!
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